Política de talla pequeña
A
mediados de enero descansábamos después de rendir un examen de historia, entre
charlas sobre los objetivos de cada persona con la carrera, que para muchos era
su ultima opción, ya que ellos creían que en el pensum de Comunicación Social
no se toparían con las matemáticas, me lleve una gran sorpresa al escuchar la
respuesta de Rafito, como lo apodamos de cariño por su estatura, una frase con
determinación dejo en silencio todos los presentes: “quiero dedicarme a la
política nacional, si es posible llegar a la presidencia”.
Al
concluir aquella charla y alejarnos de los compañeros no tardé en interrogarle
por aquella respuesta, con suma tranquilidad respondió: “sé que no es común y
que a muchos no les gusta la política, pero es porqué los políticos adoran el
poder, yo en cambio adoro a mi país”. Esa frase me dejo pensativo las
siguientes dos semanas que restaban del propedéutico o curso preuniversitario.
Al
llegar febrero llegaron también los días de inscripción al primer semestre,
Rafito era ya el presidente del semestre, algo que creí solo pasaba en los
colegios, organizó a los cuatro grupos de estudiantes aprobados y gestiono el
orden en la etapa de registro biográfico, donde desde temprano apreciamos la
ineficiencia de la universidad pública.
Después
de aquel evento me separé de Rafito pues no pudimos tomar horarios similares,
transcurrieron tres semestres para que coincidamos en una clase, su aspecto era
diferente la mirada tierna estaba cubierta por unos anteojos y lucia una barba
media en los cachetes, la vestimenta de adolescente fue cambiada por camisas y
jeans, las zapatillas de tela por zapatos de cuero y aquel discurso de la
política nacional por una “idea de una universidad más moderna”, un discurso
recurrente en la universidad, un discurso que carecía de su carisma, era el
partido actuando a través de él.
Dos
elecciones con éxito, ganaron decanatura y un consejo facultativo,
lastimosamente no participo como candidato, era más bien un peón. En octubre el
país sufriría una revuelta social porqué se cometió fraude en las elecciones,
estuve presente en las protestas estudiantiles donde Rafito volvió a brillar
por ese carisma que lo caracteriza, pase todo el tiempo de protesta junto a él
y volví a enamorarme de sus ideas, fueron días duros, pero Rafito no hacia que
pierda la esperanza.
Hoy
vivimos una pandemia mundial, es 2020 y Rafito tiene 20 años, volvimos a hablar
como en el curso propedéutico, Rafito abandonó el partido que militaba en la
universidad después de los conflictos por el fraude electoral, dijo: “no representan los ideales por los que
luche 21 días, no puedo trabajar en algo que no creo”, no sé si son sus ideales o su carisma, pero me
convencieron, ahora él y yo formamos un partido estudiantil y nos lanzaremos al
consejo de carrera.

Qué buena nota!!
ResponderBorrarEl mensaje es: "debemos ser consecuentes con nuestros ideales", los caminos pueden ser diversos y no hay que tener miedo de reempezar. La nota es un bonito ejemplo de lo que los jóvenes pueden hacer.
ResponderBorrar¡qué gran nota! Felicidades.
ResponderBorrarNunca dejes que el entorno cambie tu forma de pensar. ¡Felicidades!
ResponderBorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarNo existe limites para quienes piensan en grande, excelente!
ResponderBorrarGran nota!
ResponderBorrarDefiende tus ideales.
Querer es poder
ResponderBorrarMuy buena nota, adelante!!
ResponderBorrarBuenísimo, es el reflejo de la grandeza y la capacidad que tiene una persona sin importar sus rasgos fisicos.
ResponderBorrarGenial. Al leer la nota pude conocer más a "rafito". Felicidades, buena redacción.
ResponderBorrar"Un politico no debe amar el poder si no al pais", y quien ama, ama la libertad, ese es el camino, buena nota!
ResponderBorrar"Un politico no debe amar el poder si no al pais", y quien ama, ama la libertad, ese es el camino, buena nota!
ResponderBorrarBuen mensaje😊
ResponderBorrar